En la práctica el maltrato tiende a "naturalizarse" es decir se torna cotidiano sobre todo a través de conductas violentas que no son sancionadas como tales. Muchas personas que maltratan son considerados (y se consideran a sí mismos) como de mayor poder hacia quienes son considerados ( se piensan a si mismos) como de menor poder. Cabe destacar que las personas que sufren estas situaciones suelen ocupar un lugar relativamente de mayor vulnerabilidad dentro del grupo familiar. En este sentido la violencia hacia los niños y las mujeres, estadísticamente reviste la mayor casuística, en cambio los hombres maltratados son solo el 2% de los casos de maltrato (por lo general hombres mayores y debilitados tanto físicamente como económicamente respecto a sus parejas mujeres). También cabe enumerar la violencia cruzada, cuando el maltrato pierde el carácter de aparente unidireccionalidad. Desde el punto de vista jurídico resulta dificultosa la comprobación. Cuando se trata de violencia física en su mayoría son lesiones leves, las cuales cuando dejan marcas desaparecen en no más de 15 días.
Mujeres Maltratadas
Algunos especialistas prefieren referirse al síndrome de la mujer maltratada. Si bien hay un importante número de hombres golpeados, la gran mayoría de los casos se trata de personas de género femenino. Desde el punto de vista estadístico ocurre en todas las edades pero se destaca en primer lugar entre los 30 y 39 años, luego entre 20 y 29 años y más tarde entre 40 y 49 años, le sigue entre 15 y 19 años, para finalizar con las mayores de 50 años. Las mujeres casadas constituyen un 66% del total, el resto lo componen novias, ex parejas, conocidas, amantes, amigas, etc. La mayor vulnerabilidad femenina no solo se debe a causas físicas, también incide las mujeres suelen concentrar en la mayoría de los casos, la mayor carga y responsabilidad en la crianza de los hijos, además por diferentes cuestiones culturales condensan las tareas hogareñas y mantienen una mayor dependencia tanto económica como culturalmente de los hombres. Una mujer que abandona su vivienda se encuentra en mayor riesgo que un varón, pero debe tenerse en cuenta que las mujeres que dejan a sus abusadores tienen un 75% más de riesgo de ser asesinadas por el abusador que aquellas que se quedan conviviendo.
¿Por qué estas situaciones continúan?
En cuanto al punto de los motivos por lo que una relación continúa pueden pensarse dos corrientes básicas. La postura tradicional, que plantea que al vivir atemorizadas por represalias, los golpes, por la posible quita del s ustento económico, las órdenes irracionales y los permanentes castigos, manifiestan un estado general de confusión y desorganización, llegando a sentirse ellas mismas culpables por la situación, y desconociendo así la educación patrialcal y machista que involucra a la mayor parte de las sociedades.
Otra postura se plantea del mismo modo la condena a la educación típica donde las mujeres aparecen con un lugar desventajoso, pero se detiene también en los modos estructurales de relacionarse, los montajes de relaciones. No hay que confundir esta idea con un razonamiento contrario que diría que si una persona sostiene una relación se debería a que esta sería placentera. Es evidente que una mujer golpeada no siente placer alguno, pero si entran en juego componentes subjetivos tales que en la práctica validan relaciones no placenteras.
Violencia hacia los niños
En el caso de los niños como en otros casos de violencia, también se da una relación de vulnerabilidad. Claramente los menores muestran inferiores recursos para defenderse de lo que lo haría un adulto. En este sentido el riesgo sería mayor porque se trata de un sujeto en constitución. Además se debe considerar el daño emocional y los efectos a corto y a largo plazo que provocan los maltratos .
En ocasiones se trata de golpeadores que fueron maltratados en la propia infancia (56.7% del total de casos), al intervenir patrones de repetición de los modelos de crianza parentales en los diferentes tipos de castigo administrado a sus hijos, pero no ocurre de este modo necesariamente. Para esto habría que pensar las maneras de relacionarse subjetiva de las personas involucradas frente a la fantasía típica infantil de que un niño es pegado por un adulto, y las múltiples maneras de desarrollo posterior.
Reconoce la violencia doméstica
La violencia doméstica se manifiesta en varias formas: abuso físico, psicológico y emocional. No siempre es fácil reconocer que uno es víctima de la violencia doméstica y mucho menos superar este problema. Sin embargo, HHS señala que hay signos muy claros para indicarte si tu pareja o ser querido te somete a cualquier tipo de abuso. Por ejemplo, tu pareja:
- Vigila constantemente lo que tú haces
- Te critica por cualquier pequeñez
- Siempre te acusa de infiel
- No te permite o no te anima a ver a tus amigos o parientes, o ir al trabajo o a la escuela
- Se enoja cuando consume alcohol o drogas
- Controla cómo gastas tu dinero
- Controla tu consumo de medicamentos necesarios
- Te humilla enfrente de otros
- Destruye tus pertenencias o las cosas importantes para ti
- Amenaza con lastimarte a ti, tus niños o mascotas, o te lastima con golpes, empujones, puñetazos, bofetadas, patadas o mordidas
- Te amenaza o usa un arma contra ti
- Te obliga a tener relaciones sexuales contra tu voluntad
- Te culpa por sus ataques de violencia
Protégete
Para protegerte de la violencia doméstica es importante que contemples tu seguridad tanto desde un punto de vista personal como legal.
Desde el punto de vista personal, HHS y el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por su sigla en inglés) recomiendan que siempre tengas un plan de seguridad y ciertos artículos y documentos importantes para protegerte a ti y a tu familia y huir si es necesario. Estas agencias recomiendan que prepares lo siguiente si estás en una situación de violencia doméstica:
- Documentos personales: actas de nacimiento (tuya y de tus hijos), licencia para conducir, tarjetas del Seguro Social, pasaportes/greencard.
- Documentos legales: certificados de matrimonio o divorcio, custodia de tus hijos, documentos escolares, seguro médico, permiso de trabajo, contrato de alquiler, matrícula/circulación y seguro del auto.
- Fondos y recursos relacionados: efectivo, tarjetas de crédito o débito, chequera, joyería.
- Medicamentos: suministro de tus medicamentos y los de tus hijos para un mes.
- Artículos varios: llaves del auto, casa y apartado postal, tarjeta para llamadas telefónicas, teléfono celular, directorio de números telefónicos.
- Rutas de escape: ventanas, puertas, salidas del sótano, escaleras y elevadores.
- Lugar donde acudir: la casa de un amigo o pariente, algún hotel, motel o refugio.
- Números telefónicos importantes: números de amigos y parientes, línea de ayuda a víctimas de violencia doméstica, ayuda legal.

